Según la bibliografía consultada tenemos las causas siguientes:
Conducta alimentaria: Iniciada por el apetito y finalizada con la sensación de saciedad. Los factores alimentarios que influyen directamente en la generación de la obesidad están relacionados con la velocidad de alimentación (cuanto más rápido coma, más probabilidad de aumentar el peso), el hecho de comer en exceso aún después de haber alcanzado la saciedad. En edades precoces existe obsesión en algunos padres para que el niño coma mucho, sin embargo es normal una disminución del apetito hacia los dos años de edad que se corresponde con un ajuste fisiológico a sus necesidades. Más adelante, se festejan los mínimos acontecimientos de la vida del niño con la 'comida basura' y un consumo casi diario de bolsas de dulces, bollos y refrescos. El hábito de ver televisión aumenta el sedentarismo y propicia comer alimentos hipercalóricos.
Consumo de energía: Es decir, gasto de energía. Cuando el gasto (generado por los procesos metabólicos basales, en reposo, más la energía consumida en la actividad diaria) es inferior al ingreso, se produce un exceso que es acumulado en forma de grasas.
Factores hereditarios: Se ha demostrado una cierta relación familiar. El riesgo de llegar a ser obeso cuando los miembros de la familia son obesos es del 27.5% para el varón y del 21.2% para la mujer. Habiéndose identificado el gen que codifica la obesidad en el cromosoma 6, denominado gen ob.
Factores Hormonales: Donde intervienen hormonas tales como: Insulina (suele encontrarse elevada), hormona del crecimiento (puede encontrarse disminuida), leptina (puede estar disminuida), hormonas esteroideas y las hormonas tiroideas.
Factores psicosociales y ambientales: El comer en exceso puede representar una dinámica familiar alterada. Los padres tienden a sobrealimentar a sus hijos como una forma de disipar sus culpas, como expresión de sus propias necesidades no satisfechas o como manifestación deformada de cariño. Las madres obesas tienden a servir raciones mayores que las madres no obesas y a esto se une la regla común de que el niño debe acabar forzosamente todo lo que se sirva en el plato. La obesidad y la hipoactividad pueden surgir de estrés o duelo por ruptura de la unidad familiar, presiones o fracasos
escolares o laborales.