El síntoma más característico es el incremento de peso, es decir, el aumento de volumen por parte de la persona. Asimismo, se puede asociar a conductas como:
- Sedentarismo
- Hipoactividad
- Ingestión abundante de alimentos
- Estrés
En la mayoría de los casos los niños obesos son pasivos, reprimidos, tímidos, su gran apetito obedece a una actitud de escape, comen de manera compulsiva, tienen bajo rendimiento escolar y deportivo, además de mostrar poca tolerancia a las actitudes de sus compañeros y familiares en relación con su aspecto y aceptación, muy pronto se sienten marginados y rechazados, los insultos de sus compañeros pueden ser destructivos.
La obesidad además de ser un factor de riesgo frecuente para la hipertensión, también lo es para la Diabetes Mellitus, aumenta el acido úrico y el colesterol, enfermedades todas ellas relacionadas con el riesgo de desarrollar arteriosclerosis y sus complicaciones. También se producen alteraciones endocrinas que se pueden manifestar como retraso en el crecimiento de los niños. La obesidad trae también como consecuencia, problemas de articulaciones que derivan en artrosis.

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